lunes, 12 de marzo de 2012

El terror en los ojos de la niña del pan sin gluten

Hay muchas objeciones que hacer al pan sin gluten. No ya en el sabor, al cual te acostumbras por más que sea un tanto más insípido que el de trigo; ni en la variedad, pues el universo actual de 'panes sin gluten' es una delicia si lo comparamos con las insípidas tortas de maíz que había a principio de los noventa, como único homólogo del pan 'normal'. 
Pero hay otras como el precio, que sigue siendo astronómico en comparación con el pan de trigo, alcanzando en ocasiones niveles cinco veces mayor, aunque nos resignemos por la causa de nuestra compra. O también puede haber quejas en la composición: 'sin gluten', 'sin lactosa', 'sin huevo', 'sin aditivos', 'sin frutos secos', ... pero por favor ¿¿qué tiene?? O más bien ¿por qué el pan tendría que llevar alguno de esos ingredientes?

Dejando de lado el contenido, a lo que de verdad se pueden hacer objeciones, más que nada por la absoluta incomprensión en cuanto a los motivos que han llevado a hacerlos, es al continente de algunas marcas de pan sin gluten. Para algunos fabricantes todas las problemáticas que circundan al pan sin gluten parecen no ser suficientes. Como prueba, el diseño de este envoltorio que se repite de forma sistemática en toda la gama de esta marca:

Sea pan, pasta, harina, chocolate en polvo, palmeras, colines, galletas... en todos los productos nos espera esta niña medio asomada a nuestra comida. Una niña que te mira vigilante cual ojo controlador que parece decirte, en el momento justo en el que vas a coger el pan:
Así que quieres coger una rebanada de pan eh....

Con tal mirada, ya no da miedo acercarse al paquete de pan por pensar al precio que te va a costar hacerte un bocadillo (que a veces también), sino por esa mirada desconcertante y un tanto diabólica de una niña que no llegará a los 5 años, con lo que incrementa el factor de congoja.
Aunque hay una ventaja, es infalible a la hora de ponerse a dieta. Conozco sistemas 'anti-picoteos-entre-horas' que se instalan en la puerta de la nevera, con los que suena la banda sonora de la película Tiburón cada vez que la abres, que son menos efectivas que la foto de esta niña de los productos sin gluten.
Eso sí, puedes recortar la foto de la niña y ponerla en todo alimento que quieras evitar comer, seguro que sale más barato que el dispositivo de nevera con música, aunque al precio que están los productos sin gluten, el precio andará en similares proporciones.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿¿La leche no tiene gluten??

Encuentra el fallo en la siguiente imagen:



Para quien tenga prisa, la solución gráfica está al final del texto, pero creo que es mejor explicar la imagen para resolver ciertas dudas que puedan estar invadiendo el imaginario colectivo.
En efecto, el fallo es ese sello de 'SIN GLUTEN' que luce tras los ingredientes, los cuales no son muy identificables en la fotografía pero en los que se indica: 'leche entera de vaca'. ¡¡Vaya!!¿¿La leche no lleva gluten??¿¿De verdad??¡¡Qué alivio!!...
En la actualidad, se ha extendido esa manía de poner a todo producto el sello sin gluten. Da igual que sea un embutido, un zumo o un yogurt. Todo producto que no contenga gluten, ya sea porque por naturaleza no lo tiene, porque en su proceso de elaboración no se ha utilizado o porque no haya sufrido una contaminación cruzada por el mismo, es susceptible de llevar tan 'digno' sello.
Por estrategia de venta o por concienciación sobre la enfermedad celíaca se llegan a sellar los productos más impensables.
Bien es cierto que es una medida para aquellas personas que desconoces los productos que pueden llevar la proteína del gluten (tanto nuevos y hábiles celíacos, como ajenos) y que con ello se evita la minuciosa tarea de leer la composición de cada producto. Pero la sobrecarga hace que en muchas ocasiones el mensaje se distorsione.
En el caso de los embutidos y demás productos elaborados está más que recomendado. Lo malo son otro tipo de alimentos como por ejemplo la leche (el origen de esta entrada) o los zumos. Preocupaos cuando un zumo o cualquier refresco no lo pueda tomar un celíaco... su composición puede llegar a asustar, como es el caso de la bebida Sunny Delight, no apta para celíacos por contener almidón modificado.
Un día veremos en las bandejas de frutas y verduras el sello de 'SIN GLUTEN', o en el vino, en el queso, en la carne. Porque, una vez más, como en tantos otros casos, es mejor sellarlo todo antes que enseñar a la gente la composición de los alimentos.



Solución:

domingo, 26 de febrero de 2012

La 'gatita' sin gluten

 A finales de los 80, los únicos productos sin gluten con los que contaban los celíacos eran unas insípidas tortitas de maíz. Sí, algunos puede que piensen en las tortitas actuales de arroz, maíz, arroz con jengibre, arroz con chocolate blanco, maíz con chocolate... etc, etc, etc. Pero no, aquellas eran más bien insulsas y con una más que elevada cantidad de fibra, por lo menos al tacto.
Con el paso de los años, los productos sin gluten se han ido perfeccionando tanto que la oferta es variadísima: pan de todas las formas, clases y sabores; bollería de lo más industrial con deficiencias aún en el acabado -pero no por ello con menos mérito-; productos congelados como croquetas, lasañas, pizzas y hasta profiteroles; sopas de sobre; pastas de la más amplia gama sin quedar cual masa apelmazada dos minutos después de terminar de cocinarla, incluso de colores y con formas de animales; barquillos y galletas, aunque ninguna con un sabor que termine de convencer realmente; ¡cervezas!... para qué seguir.
Una gama que nada tiene que ver con las opciones de hace veinte años. Aunque el precio es algo que si bien no cambia, aun aumenta más, en proporción directa con la variedad. 
Tanto se ha especializado este sector, con tanta rapidez en los últimos años, que pareciera un relato de ciencia ficción el pensar, hace escasos cinco años que entre las opciones de los celíacos pudiera llegar a encontrarse... galletas de Hello Kitty: ¡con pegatinas de regalo!


Las delicias de los más pequeños e incluso de los más crecidos que tuvieron que conformarse en su niñez con esas tortas de arroz/maíz a las que no se les había incluido todavía ni chocolate (¡ah! También son sin lactosa).
Aunque más bien las delicias de quienes se lo puedan permitir, en alguna ocasión especial o como regalo de cumpleaños. Pues, como puede leerse en la letra pequeña del precio, el kilo de galletas 'kitty' sale a más de 20€/Kg... eso sí: te puedes dar el capricho de 16 galletitas (120 gr.) por el módico precio de 2,58 €. (Hay que decir que es de los precios más baratos que se pueden encontrar. Sí, hay supermercados donde se incrementa más)
Sea caro (que ya lo sabemos en este sector) o no, lo cierto es que siempre resulta chocante este tipo de novedades, pero no por ello menos alentadoras por lo que ello implica. Por mi parte, seguiré sin probar esta novedad: ni me gustó mucho esta gatita, ni quiero que me guste, no vaya a ser que mi economía se vea afectada por una súbita adicción a estas galletas. Además añadir que el campo de las galletas industriales no es un campo demasiado perfeccionado por la industria del 'sin gluten', a excepción de alguna marca, a la que le queda, aún así, un largo camino. 


miércoles, 22 de febrero de 2012

Los donuts de 'dieta' sin gluten


El efecto de los medios de comunicación en la dispersión y distorsión de ciertos mensajes sobre la celiaquía es fundamental, pues si bien no son los creadores únicos, sí que pueden gestionarlos, convirtiéndose en los principales distribuidores y creadores del imaginario colectivo. Tal es su fuerza, que la creencia de que la alimentación sin gluten es el equivalente a una dieta de adelgazamiento se ha colado en una serie de televisión, recientemente estrenada en España. 
La serie la han traducido como Terapia de choque, pero el nombre original es Necessary Roughness. No es necesario explicar el argumento en este espacio, sólo mencionar que la protagonista está divorciada y en una escena del segundo capítulo de la primera temporada, en una escena en la que está desayunando con dos amigas ella reacciona de la siguiente forma al dar un mordisco a un donut:

-       Mmm…¡Org! ¿Y este donut?
-     ¡Oh! Sin gluten, 190 calorías. Si vas a estar de nuevo en el mercado tendrás que cuidarte.
Sólo un dato, la harina de trigo contiene más o menos las mismas calorías que los preparados de harinas sin gluten que venden en el mercado en la actualidad. Debías ser que ese donut en particular no llevaba gluten, ni azúcar, ni grasa, de ahí el ‘¡org!’ al comérselo.
En un primer momento, como la había visto en la versión doblada al español, creía que habría sido un fallo de traducción, pero me entró la risa floja al descubrir que en la versión original decían aquello del "gluten-free".
Ahora parece que la alimentación sin gluten está de moda... hasta que se den cuenta de que no es efectiva para adelgazar. Puede que esta sea la explicación de que todas esas dietas express, de moda, de nueva creación, no funcionen...

lunes, 23 de enero de 2012

Da Nicola: ¡Camarero: una sombrilla en mi (excelente) sopa!

"Todos los platos sin gluten se sirven acompañados de una sombrilla"

Este mensaje es quizá más singular que el propio hecho de encontrar restaurantes italianos con platos sin gluten.
En efecto, la cadena de restaurantes Da Nicola, dispone desde hace unos años de una amplia oferta de platos sin gluten: pasta, lasaña, pizza, pan, postres.

Sus restaurantes son espacios acogedores, familiares y agradables donde degustar comida italiana en plena capital. En caso de ser celíaco, sólo hay que pedir la carta sin gluten nada más sentarse a la mesa. Los empleados están perfectamente informados de la enfermedad y sabrán resolver cualquier duda que se pueda tener al respecto. 
Disponen de pan sin gluten, el cual es más que recomendable por tres razones: está recién horneado, es de una marca bien escogida -pues ya se sabe que entre las marcas de pan sin gluten hay de todo, no siempre bueno- y con él se podrá degustar el sabroso aceite que sirven aromatizado con ñoras, ajos y romero -entre otros condimentos- que sirven de aperitivo.
Espagueti a la carbonara sin gluten - Restautante Da Nicola
Entre las posibilidades a la hora de escoger platos para comer, se puede elegir entre varias ensaladas, verduras y quesos o embutidos típicos italianos; exquisitos carpaccios; una amplia gama de pizzas cuya base se realiza en las cocinas de Da Nicola; deliciosa pasta fresca de fabricación propia también; y, para terminar, una variada carta de postres.
Como posibilidades a recomendar: el carpaccio con parmesano, pizza de bacon y cebolla o espagueti con salsa de trufa y langostinos. Pero casi cualquier opción puede ser un acierto, pues los ingredientes utilizados son frescos y de calidad, lo cual se demuestra en cada plato.
Como política de la empresa, y para que no haya lugar a equivocaciones desde el proceso de elaboración en la cocina -pues se realiza en una zona diferente del resto de comida con gluten para evitar posibles contaminaciones- hasta llegar a la mesa, todos los platos sin gluten se marcan con una sombrilla. Sí, de las típicas de copa de helado extravagante o la de un cóctel exótico. Este punto (o seña) es si acaso el defecto que puedo verle a este restaurante: la marca del celíaco. Es de agradecer las molestias por evitar confusiones, pero sería aun más de agradecer que no fuera una marca tan llamativa. De hecho alguna vez he oído comentarios en las mesas colindantes: unos porque sabían que esa era la marca 'sin gluten' y por ende supieron enseguida que yo era celíaca; otros, ajenos al significado del código, extrañados por aquella sombrilla en un plato italiano. 

Al final, como todo en este blog, es mejor saber tomárselo con humor. Más, si es el único 'pero' que se le puede poner a un trato excelente y una comida italiana fuera de casa deliciosa, sin olvidar la buena relación calidad-precio, donde el precio por el 'sin gluten' no implica un 'con aumento'.

Más información en su web: www.danicola.es

martes, 17 de enero de 2012

El empanado con pan -sin gluten-, ¡gracias!

-Si no tienes pan rallado sin gluten en casa puedes utilizar los cereales para el desayuno, los que son copos de maíz inflado. Los trituras y puedes rebozar con eso las croquetas, los filetes... que queda igual que con el pan.

Este es un mensaje que casi todos los celíacos hemos oído desde las asociaciones y sus consejos para una dieta sin gluten; en cientos de recetas por Internet - y más en los últimos años-; algunos incluso lo hemos 'sufrido' de algún familiar que con TODA su buena intención intentaba esquivar ese pequeño problema de no tener pan rallado sin gluten en casa y, poder así, empanar 'para celíacos'.
El esfuerzo y la intención son mayúsculos, pues son de esas cosas que no podemos comer más que en casa (o en casa de otros, pero siempre queda en los círculos de confianza). Y las ganas con las que nosotros nos las comemos -por lo menos en mi caso, ya que las croquetas en mi hogar son casi  motivo de celebración- son inconmensurables. Por tanto, cualquier variedad nos va a saber deliciosa en el paladar. Incluso aquellas que no superarían los mínimos permitidos por los que se consideran 'entendidos' en croquetas. Pero es que los celíacos tenemos mucho aguante... la de experimentos que nos toca sufrir. Aunque hay límites que no se perdonan. 
Si nunca has comido croquetas 'normales' (rebozadas con pan rallado con o sin gluten) y te presentan en el plato unas rebozadas con cereales triturados, apostaría a que el paladar no quedaría mínimamente satisfecho. Y si ya has comido de las normales... ni qué decir!
Por eso muchas veces es mejor no innovar, aunque estas variantes de rebozado las usan ya hasta para imitar ciertas hamburguesas de las cadenas de comida rápida y hacer unos filetes 'krispies'. No dudo que salgan bien... pero no mezclemos términos. Es como la leche de vaca y la de soja: sí ambas pueden estar buenas, pero cada una en su estilo, jamás se podrá de decir que una sabe a la otra o que la otra no tiene diferencias con la una.
Esta es una entrada para clamar, más que para informar: por favor, no mezclemos conceptos. No nos uséis de conejillos de indias y mucho menos nos engañéis. Los celíacos no podemos comer gluten, pero el paladar no queda afectado por ello. Las croquetas 'de toda la vida', aunque sean sin gluten, están deliciosas... pero con este tipo de propuestas desmerecen bastante.


Entrada dedicada a María B. que una vez se saltó su rutina de cocinar de forma espectacular, dentro de su costumbre incansable de innovar.

jueves, 12 de enero de 2012

¿Bollera o tortillera?

- Ahora que lo pienso, si fueras lesbiana no podrías ser bollera. Bueno, podrías serlo pero no te podrían llamar así.
- No, ella sería bollera sin gluten, habría que afinar más la broma.


Puestos a afinar, y encaminados a seguir dentro de la jerga despectiva de atributos al colectivo de lesbianas, ¿por qué no se les ocurrió aquel otro apelativo de tortillera?
Eso sí que sería del todo correcto para alguien que quisiera hacer la 'broma' a una lesbiana que fuera celíaca. Tortilla, por lo menos si se hace a la española: 100% sin gluten, lo mires por donde lo mires. 
Ingredientes: patatas, huevos, cebolla -esto siempre es muy discutido-, aceite y sal. 
(La del bollo sin gluten ya es algo más complicada).
Pero aclaro, por las histerias derivadas del desconocimiento en ciertos círculos, que a un celíaco (en este caso celíaca) se le puede llamar bollera sin peligro a reacciones inmunológicas, ya que los peligros con este tipo de adjetivos se relacionan más a otras reacciones no intestinales.