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martes, 21 de enero de 2014

Cata de cerveza sin gluten, encuentra la diferencia

Una de las cosas que no se puede tomar cuando se tiene celiaquía es la cerveza. La cerveza, ya sea de cebada, de trigo o con mezclas, es el único alcohol que lleva gluten.
Pero las cosas han avanzado tanto que ya se pueden encontrar cervezas sin gluten en el mercado: ya sea gracias a los ingredientes o al proceso de producción que consigue un producto con unas cantidades por debajo de las 10 partes por millón de gluten.
Por eso, tras el choque ante el descubrimiento de no poder tomar dicha bebida, más choque incluso que el que suele causar el hecho de no poder comer pan 'normal', la pregunta siempre es:
“¿Y eso a qué sabe?¿Es igual que la normal?”
Evidentemente, yo sólo puedo contestar a la primera pregunta: "amarga, estoy acostumbrada a sustituirla por vino y no me agrada demasiado su sabor".Así que para satisfacer la curiosidad de los celíacos y ‘no celíacos’ ante la segunda pregunta, no podía sino organizar una pequeña cata a ciegas de cervezas sin gluten.

¿Sería la cerveza sin gluten igual que la normal o habría tanta diferencia como la hay entre ciertos panes, pastas o dulces?
Como voluntarios, un grupo de amigos acostumbrados a beber cerveza. Un dato importante, eso de que estén familiarizados con la cerveza, para valorar más los resultados de la cata.

En el mercado (por lo menos en España) podemos encontrar con facilidad dos marcas principales: Daura, de Estrella Damm, y Ambar Sin Gluten y Ambar Green (Sin Gluten y Sin Alcohol), de Cervezas Ambar. Son fáciles de encontrar tanto en grandes superficies así como restaurantes (en aquellos que optan por tener una oferta específica para celíacos).

El objetivo era probar a ciegas las cervezas sin gluten, comparándola con una normal de características similares para ver si podían distinguir unas de otras, si realmente había diferencias entre ellas y poder contestar a esa recurrente pregunta de ¿es igual la cerveza sin gluten que la normal?


En esta cata se optó por comparar la cerveza sin gluten Daura y su homóloga Estrella Damm, por un lado, y la cerveza sin gluten y sin alcohol Ambar, con la Amstel sin alcohol, por otro.

Con la primera, los participantes no notaron diferencia entre la Daura y la Estrella Damm normal. Entre una y otra incluso hubo tiempo para las bromas:
-¿Cómo las notáis?
-No sé, no diferencio. ¿Quieres probar tú? ¡Eh, eh! Jajaj… Si probaras ahora una de las dos, para ti sería como jugar a la ruleta rusa.
Sí, algo así, aunque el paladar no habría notado la diferencia a juzgar por los resultados: sólo una persona acertó cuál era la ‘normal’. “He dicho una al azar” decían algunos, “la sin gluten tenía más olor, pero no habría adivinado que era sin gluten” puntualizaba otro. Por tanto, mis felicitaciones para Estrella Damm.

Pero en la segunda no habría tantas risas. Cuando llegó el paso a las cervezas sin alcohol los comentarios fueron desde “no sé si decirte cuál es la de sin gluten o cuál está peor”,  a “Están las dos igual de malas”, hasta “esta está mala, pero la otra está peor”. Menos una persona, todos acertaron: aquella que era ‘la más mala’, 'la que estaba peor’ era la cerveza Ambar Green (sin gluten y sin alcohol).
Cuando probé la sin gluten y sin alcohol no hicieron falta palabras: “tu cara ha sido de foto, no nos digas ni cómo está”. 

Por tanto, en este caso sí que hubo diferencia, o más bien, identificación de la que estaba peor. También hay que decir que la cerveza sin alcohol no suele gustar demasiado,  por lo menos a los paladares a los que les gusta la cerveza; pero además, esta cerveza sin gluten en concreto dejaba bastante que desear. Sin embargo, se agradece el esfuerzo a la marca Ambar y seguramente será cuestión de tiempo mejorar el producto. Como en otras ocasiones, puede que no cumpla las expectativas, pero es una forma de tener un homólogo sin gluten. Tiempo al tiempo para que mejoren las características organolépticas.

De momento, nada recomendable tomar una cerveza sin alcohol y sin gluten. El regusto que dejaba tras probarla duraba tanto, que el vino que me tomé (entre las cañas de los demás) tras la cata me supo a gloria. 
Yo he llegado tarde a esto de la cerveza, prefiero seguir con mi copa de vino. Aunque que tras este experimento ya puedo contestar a la segunda pregunta: la cerveza sin gluten (por lo menos la de Estrella Damm) sabe a lo mismo a no ser que te dé por tomarla sin alcohol. Mis ‘conejillos de indias’ también podrán contestar a esas dos preguntas iniciales.


Pd: Gracias a los amigos voluntarios. Y mención especial al Redvelvet Cocktail Bar, lugar que acogió este experimento; curioso cuanto menos, pues en él no se sirven cervezas, pero sí selectos espirituosos y combinados, todos ellos libres de gluten, el cual ya he recomendado en entradas anteriores

lunes, 7 de octubre de 2013

Acción Foodie, sábado de celiaquía y activismo gastronómico

Tras la celebración de la charla Celíaca no es mi nombre: desmontando los tópicos de la intolerancia al gluten, el pasado sábado en MediaLab Prado, dentro de los sábados de Acción Foodie que organiza The Foodie Studies, sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que hicieron posible el encuentro activismo gastronómico dedicada a la celiaquía: paticipantes, asistentes y todo el equipo implicado.

Es un desahogo poder exponer tu visión sobre la celiaquía, un placer que a alguien le interese y una satisfacción que haya gente que comparta tu visión. Pero todas estos beneficios se ven multiplicados cuando se salta de la pantalla y el lugar en el que todo ocurre es una sala con amigos, compañeros, colegas de profesión y futuros conocidos.

Durante el sábado de Acción Foodie, se intentaron romper algunos mitos sobre la celiaquía, pero con ello se alimentó el debate con costumbres culinarias, entresijos de la industria alimentaria, visiones atípicas de la dieta, así como con alusiones a otras creencias que condimentan el sector gastronómico.

Más que una conversación centrada en la celiaquía fue una charla gastronómica en la que, gracias a los problemas con los que se topan las personas celíacas, se destaparon imposiciones o costumbres socioculturales que repercuten en nuestra dieta, no sólo cuando se es celíaco.

Fue tan nutritiva que no puedo sino desgranar algunas ideas que se debatieron y salieron a colación durante el encuentro que, por supuesto, me gustaría ir tratando en el blog en próximas entradas.
La experiencia gastronómica de Sergi Arola, la mirada sociológica de Elena Casado y la perspectiva culinaria de Nacho Rubio, hicieron que, junto a la visión crítica de Yanet Acosta, plasmada a través de Acción Foodie, la filosofía de negar la máxima impuesta y replantearse el discurso (relatada en este blog bajo la bandera de Celíaca no es mi nombre) llegara a cotas insospechadas. 

Fotos de Jorge Gutiérrez
"El arroz es el único cereal universal, está en todas las culturas, pero en Europa se acabó imponiendo el trigo." Sergi Arola
"Yo sigo la dieta paleo y en mi dieta el gluten está considerado como algo muy nocivo y difícil de digerir. Hay muchos productos que nos venden como buenos y no lo son. Al menos los celíacos tienen la 'suerte' de no poder comerlos. De eso que os libráis." Nacho Rubio
"Hay una mala costumbre recogida en muchos recetarios que es la de enharinar las carnes antes de cocerlas. Ésto, entre otras cosas, engordaba las salsas y caldos. Pero hoy en día ya no es necesario, es una costumbre a extinguir." Sergi Arola
"Es necesario dejar a los celíacos que autogestionen su enfermedad (sobre todo si hablamos de adultos). El control excesivo sobre ellos no normaliza su situación. Cada uno es conscienciente de lo que puede comer o no, y lo que coma o cómo actúe al comer fuera de casa es su responsabilidad, no es bueno sentirse controlado las 24 horas." Elena Casado
"En Francia, por ley, te hacen poner un cartel informativo en la cocina del restaurante con las intolerancias (tanto médicas como culturales). Así no hay excusa para no saber qué es la celiaquía o cualquier otro tipo de intolerancia o alergia." Sergi Arola
"Los alimentos 'sin gluten' son la nueva moda, como lo fueron los productos de soja o los que reducían el colesterol. Lo malo es que con esta se perjudica a una persona que compra esos productos por necesidad, no por elección." Nacho Rubio
"El 90% de la cocina se puede hacer sin gluten. Hay una amplia variedad de ingredientes y técnicas que son mejores que la harina de trigo para cocinar." Sergi Arola
"Normal que piensen que los celíacos son gente miedosa o histérica, desde pequeños nos bombardean con mensajes de peligro por todas partes (asociaciones, publicaciones, restaurantes), en lugar de animar a ser independientes, a que se puede llevar una vida normal." Susana Molina
"Se echa mucho la culpa a la madre por sobreproteger a su hijo celíaco, pero también hay que pensar que si le pasa algo a ese niño, toda la culpa recae sobre la madre y la presión social es muy grande." Elena Casado
"Muchas de las reacciones ante la celiquía en los restaurantes es por pura ignorancia". Sergi Arola
"Las asociaciones han hecho una gran labor y han conseguido grandes avances a favor de la celiaquía, pero es hora de limar los modos con los que intentan facilitar la vida a los celíacos, como, por ejemplo, el trato que dan algunos restaurantes supuestamente formados en la enfermedad celíaca con los que asociaciones tienen acuerdos firmados" Susana Molina
"Por esa sombrilla en el plato, usada para indicar que es sin gluten, en países como EEUU podrías denunciar al restaurante por discriminación. Te están marcando por ser celíaco." Sergi Arola 
"En muchos restaurantes te tendrías que preocupar por el estado o el tiempo que tiene el aceite de la freidora, o por el tipo de aceite utilizado, más que por lo que hayan podido freir en él." Sergi Arola
Un conjunto de ideas que abren nuevas perspectivas sobre la dieta sin gluten así como sobre el panorama gastronómico general. 

Vino seleccionado por La vinoteca y galletas caseras Acción Foodie
Como no podía ser de otra forma, al tratarse de una propuesta foodie, el evento se desarrolló entre copas de vino, ofrecidas por La vinoteca de Pelayo (muchísimas gracias por la colaboración), y tocó a su fin pasada ya la hora de comer con la recompensa de unas galletas caseras (sin gluten) que si bien no quitaron el hambre, dieron pie a una charla gastronómica en la que se empezó a mascar la temática de un nuevo sábado de Acción Foodie.

Aquí la visión del evento a través de The Foodie Studies: Haz clic!


 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Felicitaciones por ser celíaca: no comer gluten está de moda

-Soy vegetariana, la carne no me sienta bien. Y no tomo nada casi nada procesado. En mi casa casi todo lo que hay son productos naturales. Tomo mucho arroz, nada de trigo, pocas cosas manufacturadas...
-Tú no eres vegetariana, eres celíaca, como yo.
-¡Ay!¿Eres celíaca? No sabes la suerte que tienes, el gluten es lo peor...


Sí, tal vez haya sido la primera vez que me felicitan por ser celíaca y no porque me haya tocado un menú mejor en el avión o por dar nivel a un sitio por beber vino. Una felicitación por no poder tomar gluten, directamente.
Rara, pero no disparatada si lo ponemos en contexto dentro de la nueva moda de las dietas sin gluten de algunas celebridades. 
Cada vez se diagnostican más casos de celiaquía, pero a su vez también se detectan más casos de gente a la que no le sienta bien el gluten (digestiones más pesadas, gases). Esto va en función de cada uno, igual que hay personas a las que no les sienta bien la lactosa, peor no por ello son intolerantes.
Ya sea por cuestión de modas, gustos, digestiones o intolerancias, lo cierto es que en los últimos años se van apuntando más personas a la dieta sin gluten (no todas por necesidad médica, como el caso de los celíacos). Pero sea por el motivo que sea, no poder tomar un alimento, no por decisión propia, sino por imposición genética, no es ningún motivo de felicitación. Os lo aseguro.

jueves, 29 de agosto de 2013

Las ventajas para un celíaco de compartir mesa con la dieta Dukan

Nunca he realizado la dieta Dukan, ni está dentro de mis preferencias retirar los hidratos de carbono de la alimentación, a no ser que éstos sean de trigo, cebada, centeno... Pero se esté o no de acuerdo en los métodos de esta famosísima dieta, lo cierto es que para una persona celíaca tiene sus ventajas tener que compartir mesa con alguien que sí la está realizando.

De tapas con una amiga que estaba haciendo dicha dieta:
- ¿Qué pedimos?
- Yo hoy sólo puedo tomar proteína, pero sin empanar ni rebozar.
- ¡Vaya! Eso de sin empanar ni rebozar normalmente soy yo quien lo dice...

Cenando en casa de unos amigos:
- Lo siento pero hoy te vamos a someter a la dieta Dukan. Hemos vuelto de vacaciones y nos hemos puesto a dieta. 
- Por mí sin problema, porque al no tomar hidratos de carbono no vais a poner nada que tenga gluten.


Con estos ejemplos se aprecian dos ventajas fundamentales: 
La primera y fundamental es que, al retirar los hidratos de carbono, tienes la seguridad de que no habrá pan, pasta, bollería o rebozados de por medio. Es más, si se es estricto, tampoco se deberían tomar productos elaborados con espesantes que puedan llevar gluten, etc. Aunque, al no ser una dieta derivada de una intolerancia o alergia, puede que se pase por alto el tema de las trazas. 
La segunda, pero no menos importante, es que comes con una persona cuya dieta es muchísimo más restrictiva que la tuya y, por tanto, por una vez, tendrás un campo más amplio que tu acompañante de posibilidades gastronómicas. Eso sí, esta 'libertad' culinaria será sólo psicológica (que no es poco) ya que si, como en los dos casos anteriores, te hacen la comida o comes a solas con al otra persona, tu alimentación sin gluten se verá limitada a las proteínas (o a las verduras y proteínas, en función del punto en el que se encuentren del proceso).

jueves, 16 de mayo de 2013

Los entresijos y las gallinejas: una de las razones por las que la dieta sin gluten no es para adelgazar

Durante las fiestas de San Isidro, en Madrid, son típicas las chulapas, los chotis, la lluvia (porque el tiempo rara vez acompaña), los churros con chocolate, las Vistillas y alimentos como los entresijos y las gallinejas. Aunque lo cierto es que, en lo que alimentos típicos se refiere, se pueden encontrar en estas fiestas y en cualquiera de las que acontecen en la villa y sus alrededores durante el resto del año, así como en multitud de establecimientos a diario.

Los entresijo y las gallinejas pueden ser consumidos por los celíacos, como el resto de piezas de casquería, así como las de carnes, siempre que no estén rebozadas, enharinadas o mezcladas con salsas o con algún otro producto que pueda contener gluten como la harina o el pan de trigo.
Pueden incluirse dentro de la alimentación sin gluten: los entresijos y las gallinejas son tripas de cordero lechal que se fríen, bien en aceite o en sebo, y se les añade sal al gusto. El resultado es una fritura crujiente y muy sabrosa. Puede tomarse solo, acompañado de pan, en bocadillo o también servirse con patatas fritas. Eso sí, el aporte calórico es importante, aunque disfrutar del manjar lo merece. 

Por eso resulta gracioso leer por Internet las leyendas sobre la dieta sin gluten para adelgazar, cuando alimentos con gran aporte calórico y graso pueden ser consumidos por los celíacos.
Tan gracioso que las bromas entre amigos son recurrentes:


-¿Puedes comer entresijos y gallinejas?
-Sí, sin problema.
-Entonces no llevan gluten...¿no?
-No...¿?
-¡Vamos, que no engordan! Lo dice Gwyneth Paltrow, ya sabes....

lunes, 13 de mayo de 2013

El azúcar no tiene gluten: obviedades y peligros

Se han escrito varias entradas sobre las etiquetas sin gluten en este blog, y se ha discutido también en los respectivos comentarios sobre su parte negativa y positiva. 
Las corrientes más comunes son: estar a favor porque facilita la compra o porque se ignoran ciertos ingredientes o procesos en los que se puede incluir gluten al alimento; o estar a favor, pero con moderación, porque puede llegar a confundir al consumidor sobre lo que es el gluten y en qué alimentos/productos se puede encontrar.
Pues bien, he aquí un ejemplo gráfico que justifica esa corriente que está a favor, pero con limitaciones. Ésto es lo que puede pasar cuando se produce un sobreetiquetado de los productos; al final no se sabe muy bien qué es eso del gluten:

Azúcar sin glutenLa fotografía muestra un envase de azúcar moreno de caña de Azucarera. En ella se pueden leer los orígenes del azúcar, sus propiedades, así como componentes que no contiene el azúcar. Éstos últimos se enumeran de la siguiente forma:

El azúcar no tiene grasas, ni contiene conservantes, colorantes ni gluten.

Se enumeran tres elementos que en el campo de la alimentación están catalogados como perjudiciales e incluso dos de ellos (conservantes y colorantes) están relacionados con los alimentos industriales, poco naturales e insanos.
Junto a este trio se coloca también el gluten, como si fuera un aditivo, un componente artificial o dañino.
De esta forma, al gluten se le atribuyen características nutricionales falsas, además de conferirle una capacidad dañina para el organismo que, excepto en personas celíacas, no es real.

En este ejemplo casi parece secundaria la queja sobre la denominación de 'sin gluten', ya que no deja de ser una señalización innecesaria; el azúcar por su origen no lleva gluten (ni el de caña, ni el de remolacha) -otro caso es el azúcar glass, sometidos a otros procesos en su manufacturación-
Lo preocupante en este caso es relacionar el gluten con una moda como la grasa, así como los conservantes y colorantes, tantos años ya entre las etiquetas de los productos, precedidos de signos de resta y porcentajes.
Este tipo de tratamiento de la información, así como la construcción del mensaje, es lo que genera que surjan, como tantas otras modas, las dietas sin gluten para adelgazar o para sentirte mejor. Dietas que no son necesariamente malas (ni efectivas), pero que sólo servirán para 'sentirse mejor' a las personas con celiaquía.

Llegados a este punto, se hace necesaria la vigilancia en el etiquetado de los productos alimentarios respecto al tema del gluten. Ya hay una normativa vigente, pero parece ignorarse, aunque en este caso se cumple, atendiendo al hecho de que no es una etiqueta o enumeración entre los ingredientes, sino una infomación dentro de un texto colorido de marketing.

martes, 19 de marzo de 2013

Anatomía de Grey: el gluten en las series americanas

Una nueva entrega de la presencia del glúten en las series americanas, tal y como se publicó con Terapia de choque y Scrubs
De nuevo, se cuela el gluten en los diálogos de las series y, cómo no, relacionado con la dieta... ¿sana?
Volvemos a ver la roquilla de 'dieta' sin gluten.
En este capítulo de Anatomía de Grey, el número 14 de la novena temporada, aparece una de las internas portando una caja de rosquillas. Mientras que coge una,  ofrece la caja al Dr. Alex Karev para que coja otra y le dice:



 -  Las he robado en Dermatología, ¡no se las comen!-Y  con expresión de  desagrado añade- Comen cosas sin azúcar y sin gluten.
¡Vaya! ¡Sin gluten y sin azúcar! Y no por el hecho de ser celíacos. Además por el gesto de ella deben de estar 'buenísimos'. Toda una suerte encontrar en el trabajo productos sin gluten (no se suele dar que toda una plantilla decida comer sin gluten).
No es la primera vez que ocurre. De forma equivocada se suele relacionar la dieta sana con el gluten. Si pensamos en que los celíacos no nos comeríamos esas rosquillas que se muestran en pantalla, sí, sí sería cierto eso de que la dieta sin gluten es más sana. 
Cierto es que se tienen al alcance menos productos industriales y precocinados (por el uso del gluten o las trazas), o que fuera de casa se deben consumir alimentos cuya preparación aporta menos grasas (como lo es comerse un filete a la plancha en lugar de empanado). Pero olvidan que hay muchas cosas con alto aporte calórico que sí podemos comer: mantequilla, tocino, azúcar, mermelada, refrescos, casi todas las bebidas alcohólicas... incluso alguno que podemos comer a cucharadas como la Nocilla o la leche condensada.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Los donuts de 'dieta' sin gluten


El efecto de los medios de comunicación en la dispersión y distorsión de ciertos mensajes sobre la celiaquía es fundamental, pues si bien no son los creadores únicos, sí que pueden gestionarlos, convirtiéndose en los principales distribuidores y creadores del imaginario colectivo. Tal es su fuerza, que la creencia de que la alimentación sin gluten es el equivalente a una dieta de adelgazamiento se ha colado en una serie de televisión, recientemente estrenada en España. 
La serie la han traducido como Terapia de choque, pero el nombre original es Necessary Roughness. No es necesario explicar el argumento en este espacio, sólo mencionar que la protagonista está divorciada y en una escena del segundo capítulo de la primera temporada, en una escena en la que está desayunando con dos amigas ella reacciona de la siguiente forma al dar un mordisco a un donut:

-       Mmm…¡Org! ¿Y este donut?
-     ¡Oh! Sin gluten, 190 calorías. Si vas a estar de nuevo en el mercado tendrás que cuidarte.
Sólo un dato, la harina de trigo contiene más o menos las mismas calorías que los preparados de harinas sin gluten que venden en el mercado en la actualidad. Debías ser que ese donut en particular no llevaba gluten, ni azúcar, ni grasa, de ahí el ‘¡org!’ al comérselo.
En un primer momento, como la había visto en la versión doblada al español, creía que habría sido un fallo de traducción, pero me entró la risa floja al descubrir que en la versión original decían aquello del "gluten-free".
Ahora parece que la alimentación sin gluten está de moda... hasta que se den cuenta de que no es efectiva para adelgazar. Puede que esta sea la explicación de que todas esas dietas express, de moda, de nueva creación, no funcionen...

martes, 13 de diciembre de 2011

Nada VIP en VIPS

Entré en un restaurante VIPS para cenar, como tantas otras veces. Pero en esa ocasión pediríamos comida para llevar. Como la temática del día iba de pizzas, y aprovechando que esta cadena de restaurantes ahora dispone de unos cuantos platos sin gluten -como sándwich mixto, lasaña o pizza-, me decidí a pedir la carta sin gluten.

-Me da una carta sin gluten por favor, para ver qué tienen.
-Un momento que la encuentre...
En fin, cosas que pasan si las personas celíacas no son clientes asiduos. Una vez con ella en la mano, nos dispusimos a pedir. Primero pidió mi acompañante sin problemas. Pero cuando llegó mi turno:
-Para mi una pizza sin gluten (no hacían falta más especificaciones, sólo hay una -fácil, fácil-).
-¡Ay! No. Un momento, si es sin gluten se lo tiene que pedir a mi compañera.
-¿Perdón?
-Yo no soy personal autorizado, tengo que llamar a la jefa.
-En fin.. pues espero.
Al llegar 'su compañera autorizada', que se trataba de la jefa superior, volvió a tomar nota primero a mi acompañante y para terminar mi plato: la pizza sin gluten.
-Todo para llevar, por favor -recordé antes de que se marchara-.
Entonces paró de escribir, me miró con cara de lamentación y dijo:
-¡Ay! No. Si es una pizza sin gluten no se lo puedo poner para llevar.
-¿Perdón?¿Por qué?
-Porque no estamos autorizados a manipular los productos sin gluten.
-Sólo le estoy pidiendo que me lo ponga en un plato de plástico para llevar, en lugar de en uno normal. No que la tenga que tocar.
-No, pero es que no podemos manipularla.
-Si sólo la tiene que poner con unas pinzas en el plato de plástico.
-Pero es que ya hemos recibido llamadas de atención.
-No sé qué le habrán dicho, pero le estoy pidiendo la pizza para llevar. Sin tocarla, sin mezclarla con nada más. En un recipiente para llevar.
-Pero es que no puedo...
Después de una retahíla de diálogo de ping-pong, harta, cansada y molesta por aquella forma de controlar lo que una persona celíaca puedo o no tomar, como si de un ex-alcohólico o un nuño castigado sin su golosina se tratara, zanjé varios minutos de idas y venidas dialécticas con una frase contundente, aunque algo salida de tono:
-Vamos a ver, ¿va a explotar la pizza cuando salga por la puerta del restaurante o algo así?
-No, pero es que no puedo.
-Vale. Pues imagínese que es para él -dije señalando a mi acompañante-. Como si fuera para él que no es celíaco. Ya me la va a poner ¿o no?
-Si lo hago es bajo su responsabilidad.
-¡Por su puesto!¡A estas alturas con que no explote me conformo!
-De acuerdo -dijo mientras se dirigía a por el pedido-, pero reitero que no nos hacemos responsables.

Al final, me sirvió la pizza sin gluten para llevar. Eso sí, bajo mi responsabilidad, ella no quería hacerse responsable, aun no sé muy bien de qué. Pero he de admitir que salí con cierto miedo del restaurante, casi con la tensión del que espera escuchar un estruendo, aunque lo único que percibí fue el sonido mecánico de las puertas automáticas que se abrieron a mi paso al salir del VIPS.

Este tipo de actitudes de escrupuloso control tanto alimentario como psicológico sobre los celíacos es, aunque a muchos de nosotros nos moleste, algo de lo más común. A veces se hace difícil mantener el equilibrio entre el control de la contaminación por gluten en la dieta por parte del personal de los restaurantes, y el posicionamiento paternal de control sobre el celíaco, interpretando que hay que salvaguardar su dieta, sin tener en cuenta que el celíaco, y más si es adulto, es perfectamente capaz de gestionar su dieta.

Por otro lado, decir que la comida sin gluten ofrecida por el VIPS, es bastante escasa y no de demasiada calidad, a pesar de que sea un punto a su favor para que las personas celíacas puedan comer sus productos fuera de casa. Pero desde la experiencia propia, aconsejo elegir platos que por la naturaleza de sus ingredientes no tengan gluten, aunque nunca está de más avisar al personal de que se es celíaco. Creo que si la comida es para servir en el restaurante no oponen tantos problemas, pero no lo puedo garantizar, ésta fue la primera vez que decía en un restaurante de esta cadena que era celíaca, y después de mi odisea, de momento, ha sido la última. Lo de probar suerte, por si acaso cambia la situación, ya lo dejo 'bajo la responsabilidad de cada uno', yo no me hago responsable.*

*Ocurrió hace unos meses, pero en la Asociación de Celíacos de Madrid publican que se han modificado los modos de actuación tras muchas quejas acumuladas. Espero que sea verdad. Lo publicaré.

viernes, 16 de septiembre de 2011

No, celíaca no es mi nombre ni mi signo zodiacal

- .... soy celíaca.
-¡Ah, yo géminis! (o cualquiera de los compañeros del conjunto zodiacal)

-... soy celíaca.
-¿¿Pero tú no te llamabas Fulanita??

-...soy celíaca.
-Encantado, yo Antoniaco (de ésta incluso hay grupo en Facebook, -sí, es de las mejores-)

Son algunos ejemplos de las anécdotas que puede ir recopilando una persona celíaca a lo largo de los años, cuando en una conversación sale por primera vez el tema y su interlocutor quiere hacer gala de cierto humor negro, aunque a veces se quede en gris oscuro casi claro.
Estas pequeñas bromas, pueden generar al principio -o en algunas personas durante toda su vida- cierta incomodidad. No olvidemos que la celiaquía no deja de ser una enfermedad. Aunque por otro lado, hay que señalar que el tratamiento se limita a una dieta exenta de gluten (con las complicaciones que puede conllevar, sí, pero no es el caso a tratar en esta entrada).
Soy la primera que reconoce que cuando no levantaba un par de palmos del suelo me molestaba sobremanera las bromas e incluso comentar que era celíaca, pero con el paso del tiempo aprendes que el humor es el mejor vehículo para poder llevarlo, sobre todo en sociedad. Y presentarte en sociedad como celíaca es el primer paso para que los demás acaben por llevarlo bien.
Gracias a campañas invasivas como las del Mercadona, que ya tomará protagonismo en futuros posts, la presentación en sociedad es mucho más sencilla puesto que la gente ya ha oido algo sobre el tema, eso sí, saber o no del tema no está en relación directa con la cantidad de bromas que pueden hacerse, de hecho la ignorancia de la enfermedad en ocasiones agudiza aun más si cabe el ingenio del interlocutor. Pero sea como sea la reacción, siempre desencadenará una retahíla de preguntas, comentarios o conocimientos propios por experiencias cercanas, que desviarán la atención de la conversación durante unos minutos, variando según el interés. 
Con cada nueva presentación en sociedad siempre escucho expectante las reacciones de la gente y ahora mucho más, pues sin ellas, poca vida tendría este bitácora.