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jueves, 16 de mayo de 2013

Los entresijos y las gallinejas: una de las razones por las que la dieta sin gluten no es para adelgazar

Durante las fiestas de San Isidro, en Madrid, son típicas las chulapas, los chotis, la lluvia (porque el tiempo rara vez acompaña), los churros con chocolate, las Vistillas y alimentos como los entresijos y las gallinejas. Aunque lo cierto es que, en lo que alimentos típicos se refiere, se pueden encontrar en estas fiestas y en cualquiera de las que acontecen en la villa y sus alrededores durante el resto del año, así como en multitud de establecimientos a diario.

Los entresijo y las gallinejas pueden ser consumidos por los celíacos, como el resto de piezas de casquería, así como las de carnes, siempre que no estén rebozadas, enharinadas o mezcladas con salsas o con algún otro producto que pueda contener gluten como la harina o el pan de trigo.
Pueden incluirse dentro de la alimentación sin gluten: los entresijos y las gallinejas son tripas de cordero lechal que se fríen, bien en aceite o en sebo, y se les añade sal al gusto. El resultado es una fritura crujiente y muy sabrosa. Puede tomarse solo, acompañado de pan, en bocadillo o también servirse con patatas fritas. Eso sí, el aporte calórico es importante, aunque disfrutar del manjar lo merece. 

Por eso resulta gracioso leer por Internet las leyendas sobre la dieta sin gluten para adelgazar, cuando alimentos con gran aporte calórico y graso pueden ser consumidos por los celíacos.
Tan gracioso que las bromas entre amigos son recurrentes:


-¿Puedes comer entresijos y gallinejas?
-Sí, sin problema.
-Entonces no llevan gluten...¿no?
-No...¿?
-¡Vamos, que no engordan! Lo dice Gwyneth Paltrow, ya sabes....

sábado, 7 de enero de 2012

El regalo del roscón: otra 'exclusividad' navideña

-El regalito para la niña que ella no puede comer roscón.

Esta frase ha sido la que más he escuchado en las comidas familiares en cuanto se descubría el regalo del roscón de Reyes. Sí, la niña, era y sigo siendo yo. Mi premio de consolación por no poder comer roscón era la figurita sorpresa que contenía el dulce real.
El que fuera celíaca, en mi casa cambió la tradición de que pagara el dulce a quien le tocara la figurita - que no sé si de verdad esta norma se ha seguido en algún momento-. Todos salían ganando: el malestar que causaba encontrarse el regalito se diluía porque ahora era 'para la niña'. Cuando era pequeña, aun tenía su gracia y su sentido. Además las figuritas de hace unos años eran mejores, o quizá la memoria me esté haciendo una jugarreta y, al ser una niña, lo recordara con más cariño, pero también con cierta amargura. Todos tomaban un dulce increíble, espectacular, que devoraban incluso cuando decían que estaba seco porque lo sumergían en enormes tazones de leche. Sólo me consolaba algo cuando lo habían rellenado de una nata muy mala o cuando estaba muy seco y no había leche con la que solucionarlo, que era cuando mi madre, no sé si por apoyo moral -madres, su amor no entiende de fronteras-, o porque era verdad, me decía:
-No te pierdes gran cosa, no está muy allá.
Y mientras, estuviera malo o no, yo me quedaba a la espera de la recompensa, o de la parte del roscón que sí 'podía tomar': la figurita.
Con los años han sacado roscones sin gluten, e incluso hay recetas más que perfeccionadas para hacerlos en casa. Pero por dejarlo pasar y agotarse en las tiendas, por hartazgo de tanto dulce o simplemente por dejadez, al final, siempre me he quedado sin tomar roscón.
Eso sí, lo que no ha cambiado con los años es el acto interiorizado de pasarme el 'premio' en cuanto es descubierta por algún cuchillo que intenta cortar, sin resultados, un trozo de roscón de un solo corte. Ya no espero con ansia el momento, ahora simplemente aguanto el trago, porque sé, que aunque con menos ímpetu por la edad, ese regalito siempre llega a mis manos como consuelo, ya como tradición familiar.
Sí, este año también ha llegado. Esta vez una mariposa... 
Lo dicho, aunque sigan siendo mi 'premio de consolación', me dejan con la misma insatisfacción que hace años.

Los dulces (exclusivos) de Navidad

-Felices Fiestas y que comas muchos dulces... si puedes, porque puedes comerlos ¿no?

No todos los dulces típicos de Navidad, pero sí unos cuantos, que no son pocos.
Afortunadamente hoy en día muchas marcas de turrones se han subido a la 'conciencia' (o mercado) de hacer sus productos sin gluten, o más bien a evitar, que aquellos que no llevan por su composición,  se contaminen, eliminando la temida contaminación cruzada.
Porque si hacemos recuento, y centrándonos en los típicos, típicos (no las mil y una variedades que sacan cada año perfeccionando cada vez más la dificultad de elección, más que la calidad) sólo tendríamos que eliminar:
Los polvorones, los mantecados, aquellos con oblea (de trigo), y otros tantos a los que pudiera afectarles la contaminación cruzada (por fabricarse en el mismo lugar donde se manejan harinas de trigo y demás).
Eso sí, esto es ahora, pues por falta de información de las empresas sobre la celiaquía, y por falta de conocimiento de los celíacos del proceso de producción de los productos, hace unos quince años 'nuestro colectivo' sólo podía consumir con total seguridad los turrones de la marca 1880. Sí, al oir el nombre a la mayoría les resuena en la cabeza aquel eslogan que sentenciaba -y que lo sigue haciendo- '1880: el turrón más caro del mundo'. ¡Y tanto que si lo era! Ni qué contar cómo resonaba luego el precio en el presupuesto navideño.
La razón de esta única opción tan 'selecta', era que hacían el turrón duro (la torta imperial) con obleas de maíz, y por tanto, la contaminación que recaía sobre el turrón de Jijona, era inofensiva para los celíacos. Por tanto, a pesar de que se pudieran tomar turrones de chocolate (no el de Suchard, que te arriesgabas y aún lo haces a que tuviera trazas de gluten) o yema de otras marcas, si querías alguna de aquellas dos variedades sólo podías optar por ser el más selecto de la tienda y comprar 1880.
Hoy en día ya no somos tan exclusivos -¡menos mal!, una cosa menos de la que presumir- y muchas otras marcas, como comentaba al principio, se han sumado a esta 'exclusividad', haciendo así que ser celíaco en Navidad no sea un problema, ni te haga tener la exclusividad turronera.
Por no comentar las novedades en productos sin gluten de aquellos que por su composición, antiguamente, estaban forzados a llevar gluten (por la harina de trigo). Ya hay variedades sin gluten de polvorones, mantecados, turrones de todos los tipos (incluso de esas novedades imposibles) y hasta roscones... Aunque hay que decir, que muchos de ellos, sin demasiado logro. Pero no vamos a quejarnos, algo es algo.

Los celíacos también se pueden sumar ahora a los atracones variados de dulces navideños, como el resto de los mortales. ¡Qué bien!... ¿O no?...