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martes, 27 de mayo de 2014

Un poco de humor en el Día del Celíaco de la mano de Kevin Corner

Tras todo un Día del Celíaco dedicado a hablar de la enfermedad, del precio de los alimentos, de las dificultades y de toda una retahíla de problemas que los celíacos nos sabemos de pe a pa, qué mejor que un poco de humor.
Mis felicitaciones a Kevin Corner, autor de la ilustración, pues ha reflejado a la perfección problemas como el precio de los alimentos, la mala adecuación de las cartas sin gluten en los restaurantes y el excesivo marcado de los celíacos cuando comen fuera de casa, todo ello en una sola imagen, sin caer en tópicos manidos o de mal gusto.


Puedes ver más creaciones del autor AQUÍ


Feliz día del celíaco, que auque es necesario para dar a conocer la enfermedad, es un día bastante tedioso para quienes padecemos la enfermedad. Por lo menos para mí.
Pero siempre te acabas encontrando con alguna sorpresa como esta. Hoy, incluso, hasta felicitaciones... ¿¿Debería celebrarlo como el santo, el cumpleaños o tal vez como un aniversario??


 

lunes, 30 de abril de 2012

Celíacos: la envidia en el avión (pero no siempre)

A bordo de un avión, sirven un pequeño aperitivo compuesto de un sandwich y una barrita de cereales, en mi caso, habiéndolo solicitado previamente me traen otra cosa:
-Su menú sin gluten.
-Muchas gracias...
El paquete era abultado, una de esas bolsas de papel donde te puedes encontrar desde un producto de bollería hasta una pieza de fruta. En mi caso, era la segunda opción, eso sí, la segunda opción por dos: al abrirlo me encuentro con una manzana y una nectarina.
-Vaya, tu menú sin gluten es polivalente. Sirve para vegetarianos, veganos, musulmanes, hindúes,..
-Ya, ya pillo el concepto.
-Espera que hay más: para intolerantes a la lactosa, diabéticos, dietas bajas en calorías, para los que tienen el colesterol alto, para los alérgicos a los frutos secos... 

Efectivamente, mi menú en esa ocasión más que 'sin gluten' era menú comodín. A pesar de que cuando sirven comidas o cenas, y no tentempiés, es incluso hasta más recomendable pedir de antemano un menú sin gluten. Siempre sabes lo que te va a toca: arroz, pollo y/o verduras. Y por el momento siempre ha estado bueno. La mayoría de veces es mejor opción que el filete empanado pasado, la lasaña grasienta o la pasta fría que suelen poner al resto de pasajeros 'no celíacos'. Por no decir los beneficios y el ahorro de sufrimiento cuando en lugar de una tarta no identificada te ponen uvas u otra fruta. Incluso en algunos te incluyen pan sin gluten (muy de agradecer más que por lo de comer pan -que en mi caso no es una costumbre-, por el detalle).
El pedir un menú sin gluten en un avión suele causar cierto revuelo entre los compañeros de travesía para ver qué habrán puesto en esa bandeja que marcan con una pegatina bien visible: SIN GLUTEN, o SG. Unas veces surgen las envidias, de lo cual no les culpo, razones tienen. Pero en otras desearías que a tu acompañante se le agotaran en menos de un minuto todas las dietas para las que serviría el menú que te han puesto a ti como 'celíaca'.

lunes, 23 de enero de 2012

Da Nicola: ¡Camarero: una sombrilla en mi (excelente) sopa!

"Todos los platos sin gluten se sirven acompañados de una sombrilla"

Este mensaje es quizá más singular que el propio hecho de encontrar restaurantes italianos con platos sin gluten.
En efecto, la cadena de restaurantes Da Nicola, dispone desde hace unos años de una amplia oferta de platos sin gluten: pasta, lasaña, pizza, pan, postres.

Sus restaurantes son espacios acogedores, familiares y agradables donde degustar comida italiana en plena capital. En caso de ser celíaco, sólo hay que pedir la carta sin gluten nada más sentarse a la mesa. Los empleados están perfectamente informados de la enfermedad y sabrán resolver cualquier duda que se pueda tener al respecto. 
Disponen de pan sin gluten, el cual es más que recomendable por tres razones: está recién horneado, es de una marca bien escogida -pues ya se sabe que entre las marcas de pan sin gluten hay de todo, no siempre bueno- y con él se podrá degustar el sabroso aceite que sirven aromatizado con ñoras, ajos y romero -entre otros condimentos- que sirven de aperitivo.
Espagueti a la carbonara sin gluten - Restautante Da Nicola
Entre las posibilidades a la hora de escoger platos para comer, se puede elegir entre varias ensaladas, verduras y quesos o embutidos típicos italianos; exquisitos carpaccios; una amplia gama de pizzas cuya base se realiza en las cocinas de Da Nicola; deliciosa pasta fresca de fabricación propia también; y, para terminar, una variada carta de postres.
Como posibilidades a recomendar: el carpaccio con parmesano, pizza de bacon y cebolla o espagueti con salsa de trufa y langostinos. Pero casi cualquier opción puede ser un acierto, pues los ingredientes utilizados son frescos y de calidad, lo cual se demuestra en cada plato.
Como política de la empresa, y para que no haya lugar a equivocaciones desde el proceso de elaboración en la cocina -pues se realiza en una zona diferente del resto de comida con gluten para evitar posibles contaminaciones- hasta llegar a la mesa, todos los platos sin gluten se marcan con una sombrilla. Sí, de las típicas de copa de helado extravagante o la de un cóctel exótico. Este punto (o seña) es si acaso el defecto que puedo verle a este restaurante: la marca del celíaco. Es de agradecer las molestias por evitar confusiones, pero sería aun más de agradecer que no fuera una marca tan llamativa. De hecho alguna vez he oído comentarios en las mesas colindantes: unos porque sabían que esa era la marca 'sin gluten' y por ende supieron enseguida que yo era celíaca; otros, ajenos al significado del código, extrañados por aquella sombrilla en un plato italiano. 

Al final, como todo en este blog, es mejor saber tomárselo con humor. Más, si es el único 'pero' que se le puede poner a un trato excelente y una comida italiana fuera de casa deliciosa, sin olvidar la buena relación calidad-precio, donde el precio por el 'sin gluten' no implica un 'con aumento'.

Más información en su web: www.danicola.es

martes, 13 de diciembre de 2011

Nada VIP en VIPS

Entré en un restaurante VIPS para cenar, como tantas otras veces. Pero en esa ocasión pediríamos comida para llevar. Como la temática del día iba de pizzas, y aprovechando que esta cadena de restaurantes ahora dispone de unos cuantos platos sin gluten -como sándwich mixto, lasaña o pizza-, me decidí a pedir la carta sin gluten.

-Me da una carta sin gluten por favor, para ver qué tienen.
-Un momento que la encuentre...
En fin, cosas que pasan si las personas celíacas no son clientes asiduos. Una vez con ella en la mano, nos dispusimos a pedir. Primero pidió mi acompañante sin problemas. Pero cuando llegó mi turno:
-Para mi una pizza sin gluten (no hacían falta más especificaciones, sólo hay una -fácil, fácil-).
-¡Ay! No. Un momento, si es sin gluten se lo tiene que pedir a mi compañera.
-¿Perdón?
-Yo no soy personal autorizado, tengo que llamar a la jefa.
-En fin.. pues espero.
Al llegar 'su compañera autorizada', que se trataba de la jefa superior, volvió a tomar nota primero a mi acompañante y para terminar mi plato: la pizza sin gluten.
-Todo para llevar, por favor -recordé antes de que se marchara-.
Entonces paró de escribir, me miró con cara de lamentación y dijo:
-¡Ay! No. Si es una pizza sin gluten no se lo puedo poner para llevar.
-¿Perdón?¿Por qué?
-Porque no estamos autorizados a manipular los productos sin gluten.
-Sólo le estoy pidiendo que me lo ponga en un plato de plástico para llevar, en lugar de en uno normal. No que la tenga que tocar.
-No, pero es que no podemos manipularla.
-Si sólo la tiene que poner con unas pinzas en el plato de plástico.
-Pero es que ya hemos recibido llamadas de atención.
-No sé qué le habrán dicho, pero le estoy pidiendo la pizza para llevar. Sin tocarla, sin mezclarla con nada más. En un recipiente para llevar.
-Pero es que no puedo...
Después de una retahíla de diálogo de ping-pong, harta, cansada y molesta por aquella forma de controlar lo que una persona celíaca puedo o no tomar, como si de un ex-alcohólico o un nuño castigado sin su golosina se tratara, zanjé varios minutos de idas y venidas dialécticas con una frase contundente, aunque algo salida de tono:
-Vamos a ver, ¿va a explotar la pizza cuando salga por la puerta del restaurante o algo así?
-No, pero es que no puedo.
-Vale. Pues imagínese que es para él -dije señalando a mi acompañante-. Como si fuera para él que no es celíaco. Ya me la va a poner ¿o no?
-Si lo hago es bajo su responsabilidad.
-¡Por su puesto!¡A estas alturas con que no explote me conformo!
-De acuerdo -dijo mientras se dirigía a por el pedido-, pero reitero que no nos hacemos responsables.

Al final, me sirvió la pizza sin gluten para llevar. Eso sí, bajo mi responsabilidad, ella no quería hacerse responsable, aun no sé muy bien de qué. Pero he de admitir que salí con cierto miedo del restaurante, casi con la tensión del que espera escuchar un estruendo, aunque lo único que percibí fue el sonido mecánico de las puertas automáticas que se abrieron a mi paso al salir del VIPS.

Este tipo de actitudes de escrupuloso control tanto alimentario como psicológico sobre los celíacos es, aunque a muchos de nosotros nos moleste, algo de lo más común. A veces se hace difícil mantener el equilibrio entre el control de la contaminación por gluten en la dieta por parte del personal de los restaurantes, y el posicionamiento paternal de control sobre el celíaco, interpretando que hay que salvaguardar su dieta, sin tener en cuenta que el celíaco, y más si es adulto, es perfectamente capaz de gestionar su dieta.

Por otro lado, decir que la comida sin gluten ofrecida por el VIPS, es bastante escasa y no de demasiada calidad, a pesar de que sea un punto a su favor para que las personas celíacas puedan comer sus productos fuera de casa. Pero desde la experiencia propia, aconsejo elegir platos que por la naturaleza de sus ingredientes no tengan gluten, aunque nunca está de más avisar al personal de que se es celíaco. Creo que si la comida es para servir en el restaurante no oponen tantos problemas, pero no lo puedo garantizar, ésta fue la primera vez que decía en un restaurante de esta cadena que era celíaca, y después de mi odisea, de momento, ha sido la última. Lo de probar suerte, por si acaso cambia la situación, ya lo dejo 'bajo la responsabilidad de cada uno', yo no me hago responsable.*

*Ocurrió hace unos meses, pero en la Asociación de Celíacos de Madrid publican que se han modificado los modos de actuación tras muchas quejas acumuladas. Espero que sea verdad. Lo publicaré.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Restaurante Eutimio, Lastres (Asturias)

De veraneo por Asturias paramos a comer, por recomendación de unos amigos en el restaurante Eutimio, establecimiento situado en el corazón de la localidad asturiana de Lastres (perteneciente al concejo de Colunga). Una vez sentados, el encargado nos empezó a repartir las cartas, mietras nos recomendaba algunos platos. Yo amablemente le devolví la mía y le interrumpí, no sin cierto temor por su respuesta: 


-Te voy a poner un reto: soy celíaca.
-Ah, ¿quieres pan sin gluten
Contestó él, sin cambiar la expresión de su cara, dejándome claro que dominaba la situación y con la correspondiente expresión de sorpresa estampada en mi cara, intentando dilucidar si aquello era vacile o naturalidad.

Estas fueron las primeras palabras que intercambié con el encargado del restaurante Eutimio y efectivamente no era ningún vacile, era total naturalidad ante la celiaquía. 
En este restaurante, además de disfrutar de una deliciosa experiencia gastronómica, en un ambiente acogedor y familiar, las personas celíacas pueden despreocuparse de sus limitaciones con la dieta. El personal de Eutimio conoce la enfermedad y aconsejará sin problemas sobre los platos de la carta que no contengan gluten.
Entre la amplia variedad de pescados, carnes, mariscos, platos típicos y alguna que otra innovación, son más que recomendables, por citar algunos ejemplos, los siguientes platos:
-Fabes con almejas
-Risotto de boletus con foei
-Ensalada de rape, gambas y setas
-Anchoas de Lastres...
Un conjunto de manjares que sin duda se recordarán, no sólo por su calidad, sino por la comodidad de poder comer sin preocupaciones... por llamarte celíaca.
Y si llegáis a tan hermoso paraje como es el pueblo de Lastres, qué menos que recorrer sus calles. Pero que sus cuestas no os intimiden, pues merece la pena perderse por sus rincones. 
Además, si lo que vais a pasar es la noche, el restaurante Eutimio cuenta también con un hotel, donde al despertar, si se les ha avisado con antelación de que va hospedarse un celíaco, se podrá disfrutar de un desayuno con pan sin gluten, como en casa, sin preocuparse de nada.
Para más información: